Molino El Arrayán

Más que una audioguía

Molino El Arrayán

 

 

En medio de los campos de la comuna de Los Ángeles se encuentra, con cierta dificultad, junto a las huellas de la antigua línea ferroviaria, el Molino El Arrayan.
 
El alemán Carlos Heck Magd (1843) adquirió en 1879 el fundo El Arrayán en las cercanías de Los Ángeles, aprovechando su ubicación, junto a la línea férrea del ramal a Los Ángeles que le permitiría una buena distribución de su harina.
 
Las características del terreno, con desniveles, le permitió además, generar su propia energía, al construir una pequeña central hidroeléctrica alimentada por el estero Quilque, el cual fue conducido para pasar por debajo de la construcción del Molino. La central con una capacidad de 500 kilovatios, usaba un motor de 100 HP de origen alemán.
 
Para 1903 el crecimiento de la ciudad de Los Ángeles demandó más electricidad para el alumbrado público, por lo que se utilizó la producción eléctrica del Molino El Arrayán. Así, el molino El Arrayan, está vinculado históricamente a dos importantes avances en la infraestructura de Los Ángeles, el alumbrado eléctrico y el ferrocarril.
 
En 1880, el Molino alcanzó en su mejor momento, una producción diaria de 600 quintales de harina, ocupando 5 operarios y 25 empleados. En esa época, Heck construyó casas a sus trabajadores con “comedor, dormitorios, cocina, baños, agua potable y luz eléctrica gratis”, todas ellas aún existentes y funcionales. En el conjunto, aunque abandonada, aún permanece la gran casa principal.
 
El edificio principal, en su apogeo contaba con 3 niveles superiores y 2 plantas bajo el nivel de la calle y la línea del tren. En los subterráneos estaban las turbinas y una máquina para hacer hielo, en parte del segundo nivel se encontraba la sala de control y distribución eléctrica. En el resto del inmueble funcionaba el Molino y la estación de ferrocarril en la cual se cargaba la harina “El Arrayán”. Junto al cuerpo principal se construyeron de manera anexa, unos galpones alargados de singular diseño.
 
En 1933 un incendio destruyó el interior del Molino dejando en pie sólo los muros perimetrales y parte del cuerpo lateral, únicamente se salvaron la turbina, la planta para producir electricidad y la máquina de fabricación de hielo. El molino no volvió a funcionar, sin embargo, la planta eléctrica continuó surtiendo de energía a los habitantes de su sector a través de la Cooperativa Rural Eléctrica. La planta dejó de funcionar el año 1960.
 

Imágenes Actuales


 

 

Referencias bibliográficas

 

  • CONTRERAS GÓMEZ, D. (1942-44) La ciudad de Santa María de Los Angeles: estudio histórico, Santiago, Zig-Zag.
  • GARRETON, R. (1994) Los Ángeles. Recuerdos de la Primera Mitad del Siglo Veinte, Los Ángeles, Rotary Club de Los Ángeles.
  • VENEGAS, N. (2001) Los Ángeles Ciudad Luz, Los Ángeles, Enevezeta Producciones.